2025 Sudeste Asiático (Parte 1)

Y un día, decidimos lanzarnos a conocer un rincón del mundo que, hasta entonces, solo era un interés lejano. Tal vez fue la necesidad de un desafío importante fue lo que nos impulsó.

Lo cierto es que, con apenas un mes de preparación, organizamos un recorrido que resultó impecable. Hoy puedo decir con orgullo: ¡Destino aprobado y superado!

MARTES 04-03-2025: El inicio del viaje

Comenzamos nuestra travesía saliendo desde Córdoba hacia Santiago de Chile, el primer paso de lo que sería una gran aventura.

MIÉRCOLES 05-03-2025: Rumbo a Oceanía

A las 01:30 de la madrugada, abordamos el vuelo directo SCL-MEL. Por delante nos esperaba el tramo más largo, cruzando el Pacífico hacia el otro lado del mundo.

JUEVES 06-03-2025: ¡Hola, Australia!

Aterrizamos en Melbourne a las 05:30. Entre el tiempo de vuelo y las +14 horas de diferencia horaria, llegamos directamente al jueves.

Decidimos quedarnos aquí dos noches por un motivo estratégico: mi gran temor era el agotamiento de encadenar dos vuelos tan largos. Además, la tentación de conocer una nueva ciudad y poner un pie en un nuevo continente era imposible de resistir. Fue la decisión perfecta para aclimatarnos y empezar a disfrutar desde el primer minutoState Library Victoria

Luego de caminar el corazón de la ciudad (CBD), nos extendimos hacia la zona de South Yarra y los alrededores del río Yarra. A pesar del cansancio del viaje, la energía de la ciudad nos mantuvo en movimiento. Melbourne tiene esa mezcla fascinante de arquitectura victoriana y rascacielos modernos que, incluso en un día gris, brilla con luz propia.

Gabriel sucumbió y durmió un par de horas de siesta ‘australiana’, pero yo logré mi cometido: aguanté despierta hasta las 21:00 para que el jet lag no me afectara tanto al día siguiente

VIERNES 07-03-2025: Contrastes de Melbourne, entre la F1 y la calma del Yarra

El viernes amaneció con un plan que combinaba adrenalina e historia. Iniciamos el recorrido hacia Albert Park, por un barrio tradicional, donde lo que mas me llamo la atencion fue que las veredas eran de pavimento negro, el que vemos en las calles…

Llegamos a la zona donde ya se estaba montando el circuito callejero de la Fórmula 1. Ver las estructuras y las pistas en preparación te da una idea de la magnitud del evento que estaba por venir; la energía en el aire era palpable, sobretodo para nosotros que somos fans.

Tras dejar atrás el rugido imaginario de los motores, nos dirigimos hacia el Shrine of Remembrance. El cambio de atmósfera fue total: del bullicio de la construcción pasamos a la solemnidad absoluta de este imponente memorial. Es un lugar que impone respeto y que, además, regala unas vistas panorámicas de la ciudad que son, sencillamente, inmejorables.

El regreso al hotel fue un placer en sí mismo. Decidimos volver por la zona residencial moderna, un sector que nos cautivó por su diseño arquitectónico y su pulso tranquilo. Caminar entre edificios de vanguardia y espacios urbanos tan bien integrados nos permitió ver la cara más actual y sofisticada de Melbourne.

Cruzamos la intersección más movida de Melbourne, donde el tiempo parece detenerse entre la majestuosidad de St Paul’s Cathedral y los icónicos relojes de Flinders Street Station. Es un rincón donde la historia se siente viva en cada piedra arenisca y en cada campanada del tren.

Para cerrar un día tan intenso, elegimos nuevamente la rambla del río Yarra. No hay mejor broche de oro que caminar junto al río mientras la ciudad se ilumina y los bares se llenan de gente!

El reflejo de las luces en el agua, el ambiente en las terrazas y esa brisa fresca que llega con la noche nos permitieron procesar todo lo vivido. Melbourne, incluso bajo su faceta más moderna, sabe cómo ofrecer momentos de absoluta serenidad.


 

SÁBADO 08-03-2025: El salto a lo desconocido

Nuevamente tomamos un Uber hacia el aeropuerto de Melbourne para emprender la siguiente etapa de nuestra aventura. Cerca del mediodía, abordamos un vuelo de Vietnam Airlines. Tras 8 horas de viaje —pero aterrizando a las 16:00 hora local gracias al cambio horario—, llegamos finalmente a Saigón.

Nada más bajar, nos sumergimos en la dinámica del Sudeste Asiático: pedimos un Grab (la versión local de Uber) y nos dirigimos hacia el corazón de Ho Chi Minh.

Es casi imposible describir la emoción que sentimos durante ese trayecto. De repente, nos dimos cuenta de que lo habíamos logrado: habíamos salido por completo de nuestra zona de confort. Estábamos en un país vibrante, caótico y fascinante, absolutamente diferente a todo lo que conocíamos hasta entonces. La aventura, en su estado más puro, acababa de empezar.

Tuvimos la inmensa suerte de que ese sábado la ciudad luciera una gala especial. Vietnam celebraba los 50 años de la reunificación, y el espíritu de fiesta se sentía en cada rincón. La calle principal se había transformado en una vibrante zona peatonal, permitiéndonos caminar y absorber la energía de un evento único para nosotros.

El mayor regalo visual fue ver a los hombres y mujeres luciendo con orgullo sus trajes típicos (Ao Dai). Nos quedamos maravillados con sus figuras esbeltas y sus rostros inmaculados, que parecían reflejar una serenidad y una elegancia atemporales. Fue un espectáculo cultural inesperado que se convirtió en el «plus» perfecto para nuestra corta pero intensa visita a Saigón. Sentirnos parte de esa celebración histórica fue la confirmación de que salir de nuestra zona de confort había sido la mejor decisión.

Nuestros pasos nos llevaron hacia el río, pero antes tuvimos que enfrentar el gran desafío de Saigón: cruzar la calle. Fue una experiencia inolvidable (y casi surrealista) tener que avanzar con paso firme mientras parábamos el flujo constante de motos con la mano. ¡Una vez que le pierdes el miedo, te sientes un local más!

Lo que más nos impactó fue la modernidad de la ciudad. Nos encontramos con una Saigón impecablemente limpia, donde los lujosos locales de marcas occidentales y las cadenas internacionales conviven con la tradición. Es un contraste fascinante. Para cerrar con broche de oro nuestra llegada, cenamos en un restaurante de comida exquisita a un precio increíblemente bajo. Esas primeras impresiones nos confirmaron lo que ya sospechábamos: estábamos en una ciudad magnífica que sabe combinar su historia con un presente moderno.

DOMINGO 09-03-2025: Los íconos de Saigón

El jet lag no nos afectó y, como estamos acostumbrados al calor de nuestro pueblo, salimos a recorrer los puntos clave del centro sin hacernos problema:

  • Oficina Central de Correos: Una joya colonial diseñada por el estudio de Gustave Eiffel. Su interior con techos abovedados y mapas antiguos parece detenido en el siglo XIX.

  • Catedral de Notre Dame: Construida con ladrillos rojos importados de Francia, sus torres gemelas son el símbolo del legado europeo en la ciudad, peeeero estaba en refacciones:(

  • Mercado Ben Thanh: El alma de Saigón. Un laberinto frenético de colores, aromas y regateo donde se encuentra absolutamente de todo.

  • Calle de las Librerías (Nguyen Van Binh): Un oasis peatonal y arbolado. Es el rincón más sereno de la ciudad, ideal para caminar entre libros y cafés literarios.

  • Templo Hindú Mariamman: Un estallido de color en medio de la ciudad. Este templo dedicado a la diosa de la lluvia destaca por su impresionante torre exterior (gopuram) repleta de figuras de deidades talladas.Al anochecer, decidimos tomar un bus turístico para recorrer otros barrios y ver los edificios iluminados. Fue una excelente elección: ver la arquitectura colonial y los rascacielos modernos encendidos

    Por la tarde me dedique a visitar shopping y comprobar que no tienen nada que envidiar a los occidentales y al anochecer, decidimos tomar un bus turístico para recorrer otros barrios y ver los edificios iluminados. Fue una excelente elección: observamos la arquitectura colonial y los rascacielos modernos encendidos

    El cierre de la noche fue similar al anterior, pero no por eso menos emocionante. Seguimos disfrutando de los festejos por la reunificación, con un ambiente de celebración que parecía no agotarse. Nos dejamos llevar una vez más por esa energía histórica, confirmando que Saigón nos había recibido de la mejor manera posible

     

LUNES 10-03-2025: Despedida de Saigón

Como nuestro vuelo salía recién a las 16:00, decidimos aprovechar la mañana con tranquilidad. Dimos un último paseo por las cercanías del hotel, disfrutando por última vez de sus calles y capturando esas últimas fotos de la vida cotidiana en Vietnam que tanto nos habían cautivado.

Cerca del mediodía, pusimos rumbo al aeropuerto. Nos despedimos de esta magnífica ciudad con la satisfacción de haber aprovechado cada minuto de nuestra estancia y con la emoción intacta para lo que vendría después

Nuestro destino era Siem Reap, y la entrada no pudo ser mejor. Aterrizamos en un aeropuerto internacional muy nuevo, moderno y con muy poca gente, lo que agilizó todo. Desde allí, tomamos un Grab hacia el centro y pagamos directamente en dólares, algo que resulta muy cómodo en Camboya.

Llegamos al hotel ya de noche y nos recibieron con una hospitalidad increíble: frutas frescas y refrescos para darnos la bienvenida. Tras un baño reparador para sacarnos el cansancio del viaje, salimos a conocer la famosa Pub Street.

¡Qué lugar maravilloso! Tiene todo lo que me gusta: el bullicio de la gente, música, ese calorcito de verano que tanto disfrutamos y mesas al aire libre para ver la vida pasar. El ambiente es alegre y acogedor. Solo nos hicieron falta un par de horas para sentirlo: ¡Siem Reap, aprobadísimo!

MARTES 11-03-2025: Un sueño cumplido en Angkor Wat

El despertador sonó en un «supermadrugón» que no pesó nada. A las 05:00 de la mañana ya nos esperaba el guía en español que habíamos contactado por WhatsApp. No era un día cualquiera: íbamos al encuentro de lo que más me interesaba de todo este gran viaje. ¡Al fin cumpliría el sueño de conocer Angkor Wat!

Tras pasar por las taquillas para las entradas, nos dirigimos en la oscuridad hacia las ruinas. La expectativa en el aire era increíble. Nos ubicamos frente a los estanques de loto y esperamos.

El amanecer más mágico del mundo: Ver cómo el cielo empieza a teñirse de violetas y dorados detrás de las icónicas cinco torres de Angkor Wat es una experiencia que te deja sin palabras. A medida que la luz subía, la silueta del templo más grande del mundo se reflejaba perfectamente en el agua, creando una simetría que parece de otro planeta.

El silencio de la multitud, solo roto por el despertar de la naturaleza, te hace sentir que el tiempo se detuvo hace siglos.

Una vez que el sol iluminó las piedras, descubrimos la verdadera escala de esta maravilla. No es solo un templo; es un universo de piedra. Caminar entre sus galerías infinitas, tocar los relieves tallados a mano (los famosos bajorrelieves) que cuentan historias épicas y ver la perfección de su arquitectura es entender por qué es el orgullo de Camboya. La energía que emanan esas piedras calientes por el sol es algo que ninguna foto puede transmitir.

Seguimos recorriendo el complejo para descubrir mas ruinas que te dejan sin habla:

  • Templo de Bayón: Si Angkor Wat es majestuoso, Bayón es fascinante y un tanto misterioso. Es el famoso «templo de las caras». No importa hacia dónde mires, te encuentras con los rostros gigantes tallados en piedra que te observan con una sonrisa enigmática. Hay 54 torres y más de 200 caras de Avalokiteshvara; caminar por sus pasillos estrechos es sentir que el templo te está hablando. La simetría y el detalle de los relieves que muestran la vida cotidiana de la época son increíbles.

  • Ta Prohm (El templo de las raíces): Este fue, quizás, el que más nos impactó visualmente. Es el lugar donde la naturaleza decidió reclamar lo que era suyo. Ver los árboles gigantes (spung) cuyas raíces crecen literalmente sobre las paredes de piedra, abrazando las ruinas y derribando muros, es una imagen poderosa. Es famoso por ser el escenario de Tomb Raider, pero estar ahí, escuchando el sonido de la selva mientras caminas entre piedras devoradas por la madera, es una experiencia casi mística.

  • Terraza de los Elefantes: Era el gran palco real desde donde el Rey presidía desfiles y ceremonias. Lo más impactante es su muro de 300 metros decorado con elefantes tallados en relieve casi a tamaño real. Destacan las escaleras con elefantes de tres cabezas que parecen sostener la estructura con sus trompas. Es un rincón imponente que te permite imaginar la magnitud y el lujo del antiguo Imperio Jemer.

A pesar de las horas de caminata y del calor que empezaba a apretar, la adrenalina de estar cumpliendo este sueño nos mantenía a tope. El guía en español fue clave: nos explicaba cada detalle de la cosmología hindú y budista, permitiéndonos entender que no estábamos viendo solo ruinas, sino los restos de una civilización que fue la más avanzada de su tiempo. Durante el traslado entre templos nos servían bebidas frías, haciendo que la experiencia fuera inmejorable.

A las 14:00 regresamos al hotel para almorzar y procesar todo lo visto. Al llegar a la habitación nos encontramos con una sorpresa de cumpleaños para Gabriel, era el día siguiente, pero dimos comienzo a las celebraciones jaja. El resto de la tarde fue relax en la piscina del piso superior.

Pero la energía de Siem Reap es contagiosa, así que la noche se cerró, ¡por supuesto!, en la Pub Street. Volver a ese ambiente de música, mesas al aire libre y gente de todo el mundo fue el final perfecto para el día en que cumplí mi gran sueño en Angkor Wat

MIÉRCOLES 12-03-2025: ¡Cumpleaños en las nubes!

El día comenzó con un motivo especial: ¡el cumpleaños de Gabriel! Tras un desayuno relajado en el hotel, aprovechamos las últimas horas para dar un paseo por las cercanías y despedirnos de la calidez de Siem Reap.

A las 11:00, pusimos rumbo al aeropuerto. Nuevamente, nos quedamos anonadadas con esa terminal tan moderna y extrañamente desierta; es un espacio imponente que te hace sentir en una película de ciencia ficción. Este viaje seguía sumando «primeras veces», y hoy le tocó el turno a una nueva aerolínea: Bangkok Airways.

Volamos en un Dash 8-Q400, un avión de turbohélice que nunca habíamos probado. Como «ofrenda» de cumpleaños, le cedí la ventanilla a Gabriel para que disfrutara del paisaje a baja altura en nuestro salto hacia Tailandia. ¡Un vuelo corto, diferente y con el cumpleañero feliz!

Aterrizamos en Tailandia y pasamos migraciones sin inconvenientes, otro país sumado a la lista!

La logística de llegada nos dejó sorprendidas. En el sector de Grab, una señorita nos «quitaba» amablemente los celulares para hacer ella misma la solicitud y ganar tiempo. Luego, nos derivaban a una cabina con aire acondicionado hasta que llegaba nuestro turno. ¡Una organización impecable!

Al llegar al hotel, nos esperaba una sorpresa: en la heladera encontramos una mini torta de cumpleaños para Gabriel. Fue el segundo festejo del día, un detalle que nos llegó al corazón.

Primeras impresiones de la ciudad: Salimos a caminar por los alrededores para tener el primer contacto con Bangkok, pero confieso que la primera impresión fue extraña. Entre los puestos callejeros invadiendo las veredas y los locales del MBK Center, sentí por un momento que estaba caminando por el barrio del Once en Buenos Aires. Es ese caos comercial que te descoloca al principio…

Fuimos a caminar por Siam Square, el epicentro de la moda y la juventud en Bangkok. Se siente como un «centro comercial a cielo abierto» lleno de callejones con tiendas de diseño independiente, cafeterías temáticas y mucha energía cosmopolita. Está rodeada por los grandes centros comerciales (como el Siam Paragon y el MBK), y caminar por allí es sumergirse en la cara más moderna, tecnológica y de Tailandia.

Cerramos el día del cumple, disfrutando de una cena riquísima. Hasta ahora, la comida —que era un tema que me inquietaba bastante— viene siendo un éxito total. Entre tortas, vuelos y sabores nuevos, celebramos la vida.

13 de Marzo: Entre rascacielos, templos y tuk-tuks

Empezamos el día con un desayuno increíble para cargar energías. Como Gabriel prefirió quedarse a descansar en el hotel, decidí lanzarme a la aventura por mi cuenta. Mi primera parada fue IconSiam, adonde llegué cómodamente en un Grab. Es un centro comercial que te deja sin palabras: locales de las mejores marcas del mundo y una arquitectura impresionante. Pero lo mejor está arriba; desde su terraza se obtienen unas vistas espectaculares del río Chao Phraya y de los edificios de la ciudad, un festín para los que amamos los horizontes urbanos.

Luego, otro Grab me llevó hacia la historia viva de Tailandia:

  • Wat Arun (El Templo del Alba): Es uno de los templos más bellos y simbólicos. Su silueta, con una gran torre central (prang) de estilo jemer decorada con porcelana china de colores, resplandece bajo el sol. Subir por sus escalones te permite apreciar de cerca los detalles de su intrincada cerámica.

  • Ahí mismo me subí a una lancha pública para visitar otra maravilla

  • Wat Pho es uno de los templos más antiguos de Bangkok y el hogar del espectacular Buda Reclinado. Esta estatua mide 46 metros de largo, está recubierta en pan de oro y destaca por sus pies de 5 metros decorados con intrincadas incrustaciones de nácar.

  • Grand Palace (Gran Palacio): Este complejo amurallado, es el corazón espiritual del reino. Allí, los techos puntiagudos de color oro y las estatuas de los guardianes son simplemente impactantes. Alberga el famoso Buda de Esmeralda, y cada rincón es una explosión de arte y devoción que te deja sin aliento.

  • Khao San Road: Para cerrar el circuito histórico, me subí a un tuk-tuk  que me dejó en esta mítica calle. Aunque todavía era de día y la zona es famosa por su vibrante vida nocturna, con sus luces de neón y música, ya se percibía ese ambiente mochilero tan único. Está llena de puestos de comida callejera, masajes de pies y tiendas de recuerdos.

Finalmente, regresé al hotel en otro Grab. Al llegar, me di cuenta de la travesía logística del día: utilicé auto, lancha y tuk-tuk

Cuando regresé al hotel y le mostré las fotos a Gabriel, sus ojos se iluminaron al ver los locales de Porsche y otras marcas de lujo que había en IconSiam. No hubo más descanso: quiso ir a verlos en persona, así que hacia allí partimos juntos.

La recorrida por los locales dentro del shopping fue fascinante; es increíble ver esos autos de alta gama integrados en un ambiente tan sofisticado. Y la vista nocturna al río desde la terraza mientras pasaban los barcos un verdadero plus.

Luego fuimos a ver al Wat Arum iluminado! era lo que más ansiaba conocer en Bangkok y realmente es magnifico.

Pero la verdadera aventura empezó al salir. Decidimos subirnos a un tuk-tuk para ir hacia nuestra siguiente parada. El conductor iba a toda velocidad, zigzagueando entre el tráfico de Bangkok. Sentimos la adrenalina a flor de piel y, para ser honesta, pasamos un poquito de temor, pero es parte del folclore local.

Finalmente, sanos y salvos, llegamos al mall Siam Paragon. Allí aprovechamos para caminar un poco más y cerramos el día con una cena espectacular antes de regresar al hotel a descansar definitivamente. ¡Un cierre de una jornada intensa!

Continuará…

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