Guitarra de árboles

Hoy escuché hablar sobre esta historia en una emisora radial, despertó mucha curiosidad en mí, ya que no alcancé a oir todo el reportaje, por lo que googleando encontré esta nota, que publicó el diario La Nación y de la que se hicieron eco varios medios. Me pareció interesante y la quiero compartir con ustedes.

Los pilotos miran a menudo con incredulidad cuando vuelan por primera vez, sobre la localidad de Gral. Levalle, en las pampas cordobesas. Allí, en la monótona llanura, hay una arboleda de cipreses y eucaliptos en forma de una gigantesca guitarra. Tiene aproximadamente un kilómetro de largo

Detrás de la gran guitarra de las pampas, y los aproximadamente 7.000 árboles que la componen, hay una historia de amor que tomó un giro trágico.

La arboleda con los contornos de una guitarra es obra de Pedro Martín Ureta, un productor agropecuario que ahora tiene 70 años. La obra paisajística es un homenaje a su difunta esposa, Graciela Yraizoz, quien murió en 1977 a los 25 años.

Un día durante un vuelo sobre la llanura pampeana, Yraizoz divisó un campo que, por obra de una peculiaridad topográfica, desde el aire parecía un balde, cuentan sus hijos. Fue entonces cuando ella comenzó a pensar en diseñar la propia finca de la familia en la forma de una guitarra, un instrumento que adoraba.

“Mi padre era muy joven, y estaba ocupado con su trabajo y sus propios planes”, dice su hijo menor, Ezequiel, de 36 años. “Él decía ‘después, hablemos después'”.

Yraizoz, sin embargo, no tenía mucho tiempo para esperar. Un día en 1977, se desmayó. Había sufrido una ruptura de aneurisma cerebral, un debilitamiento en la pared de un vaso sanguíneo que terminó por explotar. Murió poco después, mientras llevaba en el vientre a quien hubiera sido el quinto hijo de la pareja.

Unos años después de la muerte de su Graciela, Ureta decidió cumplir con sus deseos sobre el diseño de la estancia. Como los paisajistas con los que consultó estaban predeciblemente desconcertados, se hizo cargo del trabajo.

“Es una zona semiárida y hay vientos fuertes y sequías”, dice el estanciero. “Tuve que sembrar y resembrar y casi abandoné el proyecto”, agrega.
No obstante, el sueño cuajó, pero su creador, en tanto, sólo la ha visto por fotos, ya que teme volar.

11 comentarios en “Guitarra de árboles

  1. Que historia tan curiosa.
    Está claro que el amor mueve montañas y crea gigantescas guitarras, como la de la historia que nos narras.
    Muy bonita.
    Besitos y salud

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  2. Genín: Comentario con rima! muy bueno lo tuyo.

    Alicia: tuve la suerte de escuchar a la hija por una emisora cordobesa, me encantan estas historias! los ayentes mencionaron algunas más, por lo que voy a seguir googleando a ver que consigo.

    Ale: el señor estaría agradecido que alguien le hubiese ahorrado el trabajo de plantar los 7000 árboles! jaja

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  3. Una historia preciosa, una idea ingeniosa, llena de vida, de plástica…. Realmente es una pena que el artífice de tal creación no la pueda disfrutar a vista de pájaro.

    Un saludo desde las islas Canarias.

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